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Piercings de Oro: Lo que tienes que saber

Es un hecho que los piercings han sido y son una tendencia que va creciendo año tras año en las últimas décadas. Antiguamente estaban mal vistos, y eran considerados signos de rebeldía. Sin embargo, ahora es algo absolutamente normal y habitual encontrar jóvenes y adultos con piercing de oro en la oreja o en el labio, con un piercing en el ombligo etc.

El oro probablemente es uno de los metales más conocidos en todo el mundo. Es uno de los materiales más valiosos, y a cuantos más quilates posea, más incrementa su valor. Los quilates nos indican la proporción de metales que lo componen, de modo que cada quilate corresponde a 1/24 parte del total de su composición. Así el oro de 24 quilates se considera oro puro, ya que en este caso, el tanto por ciento de impurezas que tiene es inferior al 0,1%. Dicho esto, el máximo de quilates que puede tener una pieza de oro es de 24, y cada uno de los quilates de menos nos indica que la aleación que lo compone, contiene aproximadamente un 4% de otros metales. Es por ello que es bastante común encontrar algunas piezas de oro de diferentes colores, por ejemplo el oro blanco o el rojizo, porque están hechos de aleaciones con otros metales. Éstas aleaciones, son al mismo tiempo, un poco más duraderas para su uso en joyería, y suelen contener cobre, zinc o plata, siendo estas piezas de 22, 18 o 14 quilates.

Para algunas personas, tan solo el hecho de decidirse a hacerse un piercing, es ya un gran paso. Pero es que las decisiones no se acaban ahí, ya que hay que elegir el tipo de piercing y el material, así como la zona en donde se lo van a colocar. Si te decantas por un piercing de oro, en este artículo te contamos algunas cosas que debes saber sobre ellos.

Piercing de 18 quilates, éxito asegurado

Como hemos comentado anteriormente, el oro es un material apreciado desde hace miles de años. Ha sido y es un signo de riqueza y bienestar, tanto por su apreciada belleza como por su calidad. Si se trata de un primer piercing, o tienes pensado usar este tipo de material en una perforación nueva, hay algunas consideraciones que debes tener en cuenta. Los piercings de oro de pocos quilates, como hemos comentado anteriormente, están compuestos por aleaciones, por tanto, puede desprender trazas de níquel, una sustancia a la cual podrías ser alérgico, y por tanto, traerte varias complicaciones. Por el contrario, el oro de 18 quilates, es un material 100% seguro para nuevas perforaciones, ya que no desprende absolutamente nada de níquel. Ya sea, por ejemplo, un piercing de oro para oreja o un piercing de oro para nariz, el riesgo de infección por reacción al níquel, es ínfimo.

¿Por qué no existen piercings de oro macizo de 24 quilates?

El oro es un material blando. Las aleaciones hacen que adquiera dureza. Un piercing siempre tiene partes mecanizadas, ya sean rosca o bisagra. El oro de 24 Kt. resulta demasiado blando y estas partes del piercing sufrirían desgaste muy rápidamente. Por eso, si buscas un piercing de oro macizo, encontrarás piezas de 18 quilates (aptas para perforaciones iniciales) y de 14 Kt.

Piercings de oro: cuidados básicos

Una vez hecho tu nuevo piercing de oro, debes saber que hay unos cuidados básicos de higiene que debes seguir, tanto para que no llegues a tener una infección, como también para poder conservarlo el máximo tiempo posible. Si el tipo de piercing que te has hecho es facial o corporal, has de seguir los siguientes pasos:

  • Antes de manipular el piercing en cuestión, tienes que lavarte las manos con abundante agua y jabón. Además, debes asegurarte que dicho jabón tenga un PH neutro, así evitarás que las zonas alrededor del piercing se irriten.
  • Una buena opción es aprovechar la ducha diaria para poder limpiar las zonas alrededor del piercing de oro. Esto es especialmente eficaz y conveniente cuando se hayan formado costras, ya que mediante el agua podrás ablandar dichas costras, y su retirada será más sencilla. Sobretodo debes tener especial cuidado en no arrancarlas, ya que si lo haces, el riesgo de infección aumentará y la cicatrización se alargará y puede presentar problemas.
  • Una vez tengas bien limpia la zona de la perforación, deberás aclararla con abundante agua.
  • Posteriormente y una vez aclarada la zona, rocía el piercing con suero fisiológico, o mejor aún con una solución especifica para el cuidado de piercing, de modo que el líquido entre dentro del agujero. Estas soluciones específicas están compuestas por suero fisiológico y un antiséptico con efecto antibacteriano y fungicida.
  • Para terminar, asegúrate de que la zona queda completamente seca, utilizando una gasa esterilizada o papel de cocina. Así evitarás el riesgo de infección.

Si tu piercing de oro es oral, el cuidado que tienes que tener es más sencillo. Deberás enjuagarte y cepillarte los dientes varias veces durante el día, haciendo especial hincapié en el enjuague, sobretodo después de comer. Lo recomendable es que uses un enjuague antibacteriano, sin alcohol, diluido con agua y que lo tengas en el interior de la boca al menos durante 30 segundos. Posteriormente, procederemos al cepillado de dientes.

Deseamos que este artículo te haya servido para aclarar algunas de las dudas que existen sobre los piercings de oro y su cuidado y mantenimiento. Recuerda que si lo vas a colocar en alguna zona donde previamente ya has tenido un piercing, puedes usar oro de menos quilates, aunque si prefieres estar seguro de que no va a haber complicaciones, utiliza oro de 18 quilates.

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